Al teminar nuestra visita al templo de Prambanan nos dirigimos a comprar los ingredientes para realizar una tortilla de patatas a nuestro anfitrión, también estábamos estudiando realizar la ascensión al volcán más activo de Indonesia, el cual está localizado a unos 30 km al norte de Yogyakarta (miedo miedito vivir allí), los resultados que encontrábamos en google eran un poco desalentadores, pues lo catalogaban como peligroso, muy activo y difícil de subir. La subida se hacía de noche para llegar a la cima antes de la salida del Sol y disfrutar. En realidad los resultados nos motivaron más para hacerlo… Sería tan difícil en realidad? Decidimos que esa noche descansaríamos y el día siguiente prepararíamos bien las provisiones para subir por la noche. Después de la tortilla Aron se iba de fiesta a una discoteca local, nos preguntó si queríamos ir con él y sus amigos, yo sin pensármelo mucho acepté, Eric decidió descansar porque sabía que el día siguiente tocaría un buen trote. Fuimos a una discoteca donde prácticamente todo el mundo era indonesio y tenía entre 18 y 23 años, la gente bebía en mesas con sus grupos de amigos y se bailaba en una plataforma elevada, rollo podium. Por casualidades de la vida había en la sala otro grupo de cuatro catalanes que el día siguiente partían hacía Bromo. Al final acabamos bebiendo todos juntos con Anton y sus amigos; ahí me enteré que Anton era famosillo ya que de pequeño había sido una joven estrella de la televisión, cada dos minutos venían chicas que con cara tímida le pedían un beso en la mejilla, él ni corto ni perezoso se los entregaba y pedía uno a cambio para él también. El whisky no faltó en la mesa y acabamos volviendo a casa más tarde y bebidos de lo previsto.

JogjakartaMerapi-1

El día siguiente me lo pasé recuperando fuerzas mientras dejaba a Eric encargarse de comprar todas las provisiones. Nos levantamos a las 9pm, cada uno con su mochila, las cámaras y la comida y conducimos hasta la aldea que quedaba en la base del volcán. Al llegar ahí ya se notaba el frío, habíamos subido casi 1000m en menos de 30km y la temperatura había bajado unos diez grados. La aldea parecía vivir básicamente de la agricultura y la gente que subía al volcán. El 100% de la gente que nos encontramos subiendo al volcán era indonesia, entre los locales el volcán es famoso y temido pues cuentan que un espíritu habita en el volcán. Incluso Anton nos advirtió que fuésemos con cuidado que era muy peligroso. Después de tomarnos un café, comenzamos la ascensión, la subida era muy empinada y el suelo era de arena de polvo, la cual se levantaba a cada paso que dabas y te dejaba medio asfixiado por un segundo. Mientras subíamos, nos percatamos que muchos de los locales estaban subiendo en chanclas, casi todos con las que te sujetan bien los pies pero algunos atrevidos iban tan solo con las chanclas estilo hawaiianas. 

JogjakartaMerapi-2

A buen ritmo y con solo un par de pausas fuimos subiendo, cuando llegamos a la base de la cima, nos encontramos con decenas de tiendas de campaña que estaban ahí plantadas haciendo noche; muchos locales optan por subir en dos días en lugar de pegarse la paliza de hacerlo todo en una noche y convierten la excursión en un fin de semana en la naturaleza. El último tramo era subiendo por arena volcánica, la inclinación era de 45º o más y cada pisada que dábamos era una hacía atrás, a los poco minutos teníamos los gemelos ardiendo y las zapatillas llenas de piedras. La visibilidad en ese punto era nula, nuestras linternas tan solo iluminaban una pendiente de arena volcánica delante de nosotros; fuimos subiendo hasta que nos topamos con una pared, ya no entreveíamos la punta del volcán y como tampoco podíamos escalar intentamos ir en lateral. Finalmente encontramos como un pequeño escalón que tuvimos que medio escalar, al subir allí nuestras linternas solo enfocaban una gran pendiente hacia abajo, y ya no teníamos el campamento a nuestros pies así que pensamos que si nos caíamos ahí podíamos caer cientos de metros. Con mucho cuidado y nervios de acero subimos hasta el cráter, ahí solo entreveíamos el humo que salía de este y olíamos el azufre característico de un volcán activo. Mis piernas temblaban y me envolvió un vértigo que pocas veces había experimentado, a cuatro patas me acurruqué en un rincón, eran las 4am y faltaba una hora para la primera luz, así que decidí echar una pequeña cabezadita resguardado del viento. Me desperté a los pocos minutos de haberme dormido, hacía frío y íbamos en shorts, la temperatura a casi 3000m a las 4am, aunque en Indonesia, es bastante baja. Esta es una de las cosas fascinantes de Indonesia, por la noche puedes estar subiendo un volcán a casi 0ºC y la tarde siguiente surfear en aguas con condiciones perfectas y 27ºC. con m´A la que comenzó a iluminarse, pudimos ver con más claridad la dimensión del cráter y nuestra posición.

JogjakartaMerapi-4

A nuestra izquierda, teníamos una arista que rodeaba el volcán por unos 50m, esta después se convertía en una pared que caía unos 30m hacía un segundo desnivel donde estaba el agujero verdadero desde donde salía el humo blanco, nuestro único deseo es que este no se tornara negro de repente. A la que comenzó a despuntar el Sol pudimos gozar de una imagen increíble, los rayos bajos del Sol proyectaron la forma cónica del volcán como un triángulo encima de las nubes bajas que nos rodeaban.

JogjakartaMerapi-9

 

Las vistas, los colores y las sensaciones me tenían sin palabras, yo no podía dejar de disparar con la cámara intentando captar todo aquello que me rodeaba, tarea bastante difícil pues al final siempre las mejores instantáneas quedaran grabadas en nuestras cabezas acompañadas por el sonido de nuestra respiración, el sudor en nuestra frente y los olores de nuestro alrededor.

JogjakartaMerapi-6

JogjakartaMerapi-8

Después de que el Sol se situara alto y el calor comenzara a apretar, decidimos bajar. Pensábamos que la bajada sería suave y sin problemas, pero al final resultó ser casi más dura que la subida, no parábamos de resbalar con la arena y las piedras y no paraban de preguntarnos si nos podíamos hacer fotos con la gente. Las conversaciones iban más o menos en el mismo orden siempre:

– Míster! De dónde sois?

  • De Barcelona!

– Oh! Messi, Messi!

  • Sí, el mejor del mundo

– Satu Photo? (una foto?)

Y así casi 15-20 veces, sin exagerar. Al final, bajo un Sol de justicia, que te paren tantas veces se convirtió un poco molesto.

JogjakartaMerapi-10

JogjakartaMerapi-12

Bajando nos dimos cuenta que habíamos realizado el último tramo hacía la cima por el camino equivocado, y lo que nos parecía un ladera con caída al inframundo, era en realidad el camino de subida correcto, aún así con una inclinación de 45º y arena volcánica.

JogjakartaMerapi-11

A la llegada a la base estábamos agotados, sedientos, y muy hambrientos así que decidimos darnos una recompensa comiendo una pizza italiana cerca de la casa de Anton, en Yogyakarta. El sitio lo regentaba un ex asesor financiero corporativo de Torino que después de visitar Indonesia, decidió venderlo todo, aprender a hacer pizzas y abrir su propia pizzeria en Indonesia. Una locura verdad? Si algo se aprende viajando, es que visiones de la vida hay más que propias opciones de vivirlas, y que lo que nos creemos y enseñan durante nuestra educación, ya sea en casa o en la escuela, son tan solo unas pocas. Solo tenemos que decidir cómo queremos vivir e ir a por ello.JogjakartaMerapi-5
JogjakartaMerapi-3

JogjakartaMerapi-13

 

Written by oriolSP
Siempre curioso, salí en mayo de 2015 a explorar el mundo, iba a ser un corto viaje y se ha convertido en una forma de vida