September 22, 2015 Tonga, Viajar No Comments

Tonga-18
Los últimos días en Tonga estuvieron marcados por la lluvia y la pereza. Después de la experiencia con las ballenas y con el Kava, el sábado por la mañana nos levantamos aún con un Sol radiante, yo me fui a la costa oeste a por un par de horas de surf y después me reuní con David, Cristina y Marcela en un restaurante local que nos habían recomendado, Vilo Vilo, para probar el pollo a la parrilla local. Estuvo delicioso, sobretodo por la salsa agridulce que usaron. Pasamos la tarde tranquilamente paseando y disfrutando del Sol, comprando un poco de comida para el domingo ya que Tonga, los domingos se para. Son un país muy religioso, casi el 100% de la gente es cristiana y todos los domingos la gente va a la iglesia, con eso quiero decir que todo el país va a la iglesia y no queda nadie para trabajar, ni restaurantes, ni panaderías incluso el aeropuerto deja de funcionar. Lo único que puedes hacer el domingo es subirte al único ferry de la isla que funciona y irte a la isla de enfrente a beber cervezas en el restaurante de una mujer llamada Big Mama. Nosotros decidimos por hacer como locales e ir a la iglesia, después volver a casa, prepararnos la comida y dar otra vueltecita por la capital, el sol aún brillaba. La experiencia de la iglesia fue curiosa, pues las misas no eran solo sermones, había una banda que tocaba y un coro que cantaba con un estilo más moderno que lo que estamos acostumbrados en las misas europeas.Tonga-17

Tonga-16

El Lunes David y yo nos levantamos con dolores de barriga y un poco de fiebre, encima se pasó el día lloviendo a raudales, por lo que nuestro lunes consistió basicamente en estar tirados en el sofá del salón del hostal, beber té y correr hacia el retrete. Por suerte el martes ya estábamos un poco mejor, pero el día seguía sin mejorar. En el hostal conocimos a más gente, llego Tomasso un italiano que estaba trabajando en Nueva Zelanda con la Working Holiday y quería un poco de sol antes de irse de vuelta a casa. Dos hermanas surafricanas, una de ellas trabajaba en la industria petrolífera y gozaba de dos meses de vacaciones por cada dos meses trabajadados, los cuales aprovechaba para visitar el mundo. Con todo eso Marcela partió de nuevo a Nueva Zelanda al igual que David y Cristina que iban a comenzar su aventura por el país de la Tierra Media. Yo me volvía el miercoles por la noche, a las 2am, me levanté el miercoles y el sol brillaba de nuevo, con Tomasso nos decidimos a irnos a dedo hasta las playas del este y visitar unas cuevas de las que nos habían hablado. Yo me cargué la mochila y la tabla de surf pues tenía pensado ir directo hacía el aeropuerto que quedaba cerca de ahí. Después de probar suerte por más de 10 minutos nos paró un buen hombre diciendo que iba a dejar un paquete y nos recogía, al poco tiempo lo teníamos ahí invitandonos a subir, era un coche pequeño así que la tabla de surf salía por la ventana, pero en Tonga no pasa nada. Como de costumbre le aclaré que nosotros íbamos a dedo y que no teníamos dinero y nos dijo que no pasaba nada que nos había recogido porque le habíamos dado un poco de pena ya que había pasado por delante nuestro un par de veces. Resultó que el hombre vivía cerca de la playa donde íbamos así que tampoco le importó mucho llevarnos. Justo en la playa había un resort donde teníamos pensado comer, pero al llegar nos comentaron que había un festín tradicional con danzas típicas tonganesas por la noche y que no preparaban comida aquel día, como mi vuelo salía a las 2am y el festín terminaba a las nueve de la noche, decidimos quedarnos. En la playa conocimos a lo que creíamos que eran dos pescadores locales, que estaban pescando con anzuelo y hilo de pescar pero sin caña, decían que era demasiada cara, y no se la podían permitir. Su pesca fue un poco pobre y nos comentaron que en parte es porque el cebo que usan es simple carne de pollo, un cebo bueno es demasiado caro, así que se tienen que arreglar con el pollo y esperar a que los peces piquen. Resultó que los dos pescadores formaban parte de una iglesia que estaba teniendo un seminario en el hotel, aquel era su último día y también asistirian al festín como nosotros. Después de pescar nos sentamos con ellos y compartieron con nostros fruta y sandwiches que llevaban. De repente nos preguntaron si queríamos probar el Ota Ika real tongano, tal y como se lo comen ellos, que basicamente es ir al mar con el pez que has pescado pasarle agua, abrirlo y comerte un filete, crudo, sin sal ni limón ni nada. Dicen que así es como los Tonganos se habían puesto fuertes durante todos esos años, yo me comí un buen trozo pero tampoco me entusiasmó mucho así que el segundo lo rechazé educadamente.

Tonga-23

Tonga-24

Tonga-25

Tonga-28

Después estuvimos esperando para la cena, nos tomamos una cerveza y disfrutamos de la comida, que consistía en un mix de diferentes platos típicos tonganos. En un inicio pensábamos que sería algo turístico, pero nos dimos cuenta que la mayoría era gente local, conversando con una mujer nos contó que es muy típico de traer al festín a gente que te viene a visitar, para darles una idea de lo que es la comida tongana. El maestro de ceremonias era el jefe del local, el cuál cantaba y tocaba el ukelele, se parecía un poco al hawaiiano de Over the rainbow pero con el añadido de que además era predicador, antes de la cena hizo un discurso acerca de la vida y Dios y bendeció la cena que íbamos a comer, de los asistentes todos los locales se pusieron a rezar con él, fue bastante chocante para alguien como yo que no soy seguidor ni creyente de ninguna religión, viniendo de Europa donde toda esta clase de ceremonias y rituales forman ya (casi) parte del pasado. Pero ver a todo un país tan volcado con la religión, fue en parte bonito y entrañable pero a la vez preocupante. Si todo el mundo cree en una misma idea y todos están de acuerdo con lo que dice un solo libro, nadie se preguntará nunca el por qué de nada. Después de la cena y el espectáculo de danza y fuego, los dos pescadores nos ayudaron a encontrar a alguien que nos llevara a Tomasso y a mí a nuestros respectivos destinos. A mi me dejaron en el aeropuerto y Tomasso se fue hacía el hostal a continuar su aventura en Tonga. A mi me esperaban tres días en Auckland antes de embarcarme hacia Bali.

Tonga-27

Written by oriolSP
Siempre curioso, salí en mayo de 2015 a explorar el mundo, iba a ser un corto viaje y se ha convertido en una forma de vida