May 31, 2016 hiking, Nepal, Viajar No Comments

13/11/2015
Gokyo, 4750 m

Las ganas de volver a Katmandú habían aumentado, sabíamos que todo lo impresionante ya estaba visto y que ahora básicamente tocaba rehacer camino por donde habíamos venido. Nuestro plan inicial era llegar hasta Jiri Bazar, pero eso significaba unos 9 días más de andar y mucho desnivel. No teníamos suficiente dinero para un vuelo de vuelta a Katmandú desde Lukla, así que la otra opción era caminar hasta Salleri, un pueblo con acceso por carretera donde llegan Jeeps y buses. El precio de los jeeps está dos veces más caro que lo habitual, el gobierno Indio ha cortado el suministro de petróleo y gas a Nepal y China está intentando ayudar suministrando petróleo por el norte, el problema es que las carreteras están en mal estado por culpa del terremoto del abril. Todo eso lleva a que la única forma de conseguir gasolina sea a través del mercado negro, y eso significa pagar más. Nos informan más o menos de lo que puede costar y nos reservamos el dinero para cuando lleguemos ahí. Tomar los Jeeps en Salleri nos ahorrará 3 días y más 2000 m de desnivel positivo acumulado.

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Las ganas de llegar a Katmandú son altas así que intentamos forzar nuestros cuerpos al máximo y caminar en un día lo que teníamos que caminar en dos. Las jornadas oscilan entre 14 y 20 km cada día, y nuestros cuerpos se resienten. De Gokyo bajamos a Phortse Tenga, casi 14km. Esa noche dormimos ya entre árboles, el aire se respira mejor y el frío no es tan intenso, llevábamos casi cinco días sin ver grados positivos en el termómetro.

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14/11/2015
Phortse Tenga, 3600 m -> Phakding
15/11/2015
Phakding, 2680 m -> Nunthala
16/11/2016
Nunthala, 2800 m -> Salleri

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Con el cansancio casi ni escribo, tampoco tengo casi fotos de estos días, andamos desde el amanecer hasta casi el anochecer. Los pies duelen y cada día salen nuevas heridas. En mi caso tengo toda la huella del pie en carne viva, supongo que por culpa del peso excesivo de mi mochila. A Eric se le caen las uñas, Lalao parece que es el que aguanta mejor. Por desgracia no todo es bajada en estos últimos días, en la jornada de Phakding a Nunthala, tuvimos que salvar 1000 m de desnivel positivo para después volverlos a bajar, aquel día acabamos medio perdidos andando de noche sin poder encontrar el pueblo de Nunthala, las luces en los pueblos son casi inexistentes, la electricidad en Nepal, y especialmente en estas regiones, es un lujo y no una cosa habitual.

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La última noche en los Himalayas la pasamos junto a un grupo de italianos alpinistas, todos tienen más de 40 o 50 años pero han pasado dos semanas acampando en la región del Khumbu y ascendiendo dos picos de más de 6000m. Ellos también se dirigen hacia Salleri, pero tienen Jeeps reservados en un pueblo antes, Phablu. Nos comentan que quizás podemos ir con ellos. El último día de nuestra travesía pasamos por un monasterio budista donde enseñan a niños, veo una clase de inglés, el profesor me da permiso para entrar y me presenta, digo que soy de Barcelona, evidentemente conocen a Messi. Los niños son tímidos y casi no preguntan, el profesor me explica que ahora que viene el invierno la escuela cierra y los niños vuelven a la ciudad con sus familias o a las aldeas de la región, cuando vuelva la primavera volverán a seguir con sus lecciones. Saliendo del monasterio comenzamos a oír ecos de civilización, motores de camiones y motocicletas, la intrusión de esos ruidos después de 15 días de puro silencio es chocante, pero no tardé ni cinco minutos en volver a normalizarlo.

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El último día lo cerramos con casi 22km andados y con nuestros pies suplicando descanso. Al final los italianos nos dejan tirados porque dicen que no tenemos suficiente dinero, ellos están pagando el doble porque van cómodos en los jeeps, pero nosotros tenemos reservado lo justo y necesario, así que en Salleri buscamos y reservamos un jeep para las 4am, por el precio que nos habían dicho. Son las 5 de la tarde así que con lo poco que tenemos en el bolsillo planeamos en gastarlo comiendo y tomando una cerveza.

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La oferta de alojamiento en Salleri es escasa, no mucha gente pasa la noche ahí, acabamos en una casa donde sirven comida, tan solo entrar se va la electricidad y tardamos 2h en conseguir nuestra cena. Eric se pone a curarse las heridas de los pies, Lalao juega a un juego de mesa nepalí de tigres y ovejas junto a uno de los hijos del dueño, yo me dedico a escribir y relajar mis maltratados pies. A la hora de ir a la cama el dueño nos lleva en la misma dirección que han ido su mujer y sus hijos para ir a dormir, al llegar arriba vemos dos camas, una llena con los niños y la otra con su mujer, el dueño pega un grito y los niños saltan de una cama a la otra, ahora tenemos una cama para los tres. El colchón no es más que una lámina fina, la cual se dobla bajo nosotros. A nuestro lado la esposa y los niños duermen plácidamente, tan solo los ronquidos y los sonoros gases de ella rompen la atmósfera tranquila. Apretadísimo no puedo dormir, me giro 180º situando mi cabeza en los pies de Lalao y Eric para ganar un poco más de espacio, leo un poco y me duermo, una noche horrible.

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A las 3.30 nos levantamos y nos vamos, en el Jeep vamos solos, pero no por mucho tiempo. Después de 3 paradas nuestro jeep va lleno con dos mujeres, un bebé, un padre, dos adolescentes y el conductor; Diez en total. La carretera es sinuosa y nuestro conductor, adelanta ahí donde puede, creo que nos tocó el mejor de ellos. Después de una parada para desayunar en una casa junto a la carretera, la carretera baja en picado y con infinitas curvas, la gente en el jeep comienzan a repartirse bolsas de plástico pequeñas, nos extrañamos y no aceptamos las bolsas pero en menos de cinco minutos entendemos el propósito, todo el Jeep comienza a vomitar, nosotros tres y el conductor fuimos los únicos que no tuvimos que usar las bolsas… Hubo gente usándolas hasta tres veces y por desgracia una vez usadas volaban a través de la ventana del Jeep. Diez horas de Jeep más tarde, estábamos de vuelta en Katmandú.

Siempre hay sitio para uno más

Siempre hay sitio para uno más

Buses abarrotados por la falta de combustible

Buses abarrotados por la falta de combustible

17/11/2015

Katmandú, 1400 m

La vuelta a Katmandú la aprovechamos para visitar bien la ciudad, nuestros bolsillos estaban al límite, así que dedicamos los 10 días a simplemente disfrutar de la ciudad y decidimos pasar de ir a otra regiones. Básicamente nuestra rutina era ir a desayunar, caminar por la ciudad, comer algo por la calle, tomar un té, e ir a cenar Falafel.

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Monje budista y futbolista

Monje budista y futbolista

 

Monjes de un monasterio budista jugando a futbol

Monjes de un monasterio budista jugando a futbol

 

Roti roti

Roti roti

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Lo que más me impresionó fue el crematorio de Katmandú, tuvimos el placer de poder ser testigos de tres ceremonias, cada una en una etapa distinta. Ver los cuerpos siendo consumidos por las llamas es una imagen que quedará grabada en mis retinas para siempre.

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Ceremonia antes de la cremación

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Preparando el cuerpo

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Las primeras llamas…

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Cuerpo siendo consumido por las llamas

Como teníamos días, nos pusimos en contacto con una organización local (Quake Volunteers) que estaba coordinando las ayudas de las zonas afectadas por el terremoto. Preguntamos qué clase de ayuda necesitaban y resultó que más que ayuda en construir o limpiar, necesitaban material visual, así que cámaras en mano, un día fuimos a visitar las familias afectadas por el terremoto en Bhaktapur, un suburbio de Katmandú.

Con 24 años Xanzay es arquitecto y dirige la construcción de las nuevas casas para las famílias de Bhaktapur

Con 24 años Xanzay es arquitecto y dirige la construcción de las nuevas casas para las famílias de Bhaktapur

 

Masinu Gaiju tiene 82 años y cuida de su cuñado que tiene parálisis en medio cuerpo, el único pariente vivo que le queda en la vida. También perdió su casa en el terremoto de 2015.

Masinu Gaiju tiene 82 años y cuida de su cuñado que tiene parálisis en medio cuerpo, el único pariente vivo que le queda en la vida. También perdió su casa en el terremoto de 2015.

 

La nueva casa que Quake Volunteers construyó para Masinu

La nueva casa que Quake Volunteers construyó para Masinu

 

Bhaktapur

Bhaktapur

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Ratn Maya Vania viuda y sin casa, en la foto podeis ver a su hija soltera que vive con ella

Ratn Maya Vania viuda y sin casa, en la foto podeis ver a su hija soltera que vive con ella

El último día nos despedimos de nuestro nuevo gran amigo Lalao y le deseamos lo mejor para su aventura en Índia. Eric y yo teníamos por delante 30h de vuelo hasta nuestra llegada a Nueva Zelanda.

Written by oriolSP
Siempre curioso, salí en mayo de 2015 a explorar el mundo, iba a ser un corto viaje y se ha convertido en una forma de vida