December 16, 2015 Indonesia, Roadtrips 1 Comment

Escribiendo sobre una aventura de hace más de dos meses, no es fácil. Especialmente cuando esta puede que fuera mi primera experiencia 100% viajando al estilo que me gusta viajar. Dos destinos, un medio de transporte y sin fechas, horarios o reservas de hostales. Simplemente 1000km por delante, 4 motos y 6 amigos (bueno Matthew, mi nuevo pelirojo favorito no lo conocía en ese momento).  Salimos desde Bali con las motos, el plan era visitar los dos volcanes más famosos de la isla de Java Ijen y Bromo todo conduciendo nuestras scooters que teníamos alquiladas en Bali y durmiendo en hostales de carretera.

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El primer día cruzábamos Bali de sur a norte y metíamos las motos en el ferry hacia Java. Desde allí veíamos los diferentes volcanes que componen la isla, delante nuestro y imponente con los colores dorados de la puesta de sol se levantaba el Kawah Ijen, nuestro primer destino. Desembarcamos antes del anochecer, enchufamos el GPS y este nos guió hasta la entrada del parque nacional. Judit aseguraba que en la entrada del parque había un lodge y que ahí podíamos dormir, resultó que había alojamiento, pero solo una cama donde evidentemente no cabían seis personas, así que nos quedamos Matt y yo ahí el resto fueron al pie de la montaña donde estaba el anterior lodge. Hacía frío así que fuimos a tomarnos un café en el Warung de la entrada del parque; Ahí nos encontramos con dos chicas alemanas que habían subido andando desde la base de la montaña porque su autobús las había hecho bajar, resultaba también que no tenían dinero suficiente para pagar la habitación y tenían pensado dormir ahí en el Warung. También había un fotógrafo indonesio comprando cervezas, nos contó que habían venido con su grupo de fotografía y que tenían pensado hacer un festín por la noche y por la mañana ir a fotografiar aves y animales en el parque nacional, nos invitaron a unirnos con ellos y yo acepté, Matt se fue a dormir ya que nos teníamos que levantar a las 2 -en menos de 4 horas- para comenzar la ascensión al volcán y poder ver el fuego el azul (una reacción química del azufre que emana del volcán) y la salida del Sol.

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Las dos alemanas se sumaron conmigo y el club de fotógrafos, eran todos locales, de un pueblo cerca del parque nacional, había mayoritariamente jóvenes, pero algún que otro mayor también. Hablaban un inglés decente así que estuve conversando bastante con ellos mientras me bebía la botella de Bintang que me habían ofrecido. En todo eso las alemanas parecían bastante cansadas y pensé que quizás si nos apretábamos podríamos caber todos en la cama. Bien apretados y juntitos, ellas dos en medio y Matt y yo en los extremos durmimos 4 desconocidos en una misma cama. La verdad es que el sueño fue horrible, pues la cama era demasiado estrecha y las mantas no suficientes. Me desperté para prepararnos, antes de irme le dejé una chaqueta térmica a una de las alemanas ya que no tenían nada de abrigo, pero no se sumaron con nosotros porque se las veía lentas y además no habían comprado entradas y cuando estábamos nosotros listos ellas aún tenían que tomarse su café, así que nos despedimos hasta la vuelta. Subimos hacia la cima sin muchos problemas por un camino bien marcado, mayoritariamente de tierra.

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La llegada al cráter del volcán fue justo a tiempo para poder ver el fuego azul e intentar fotografiarlo; cosa que es bastante difícil de hacer que quede bien, especialmente si tienes una humareda de azufre que viene directa hacía ti mientras estas tirando la foto y que te asfixia. El escenario del cráter parecía de otro planeta: el lago azul turquesa contrastaba enormemente con las rocas peladas grises y el amarillo radiante del azufre.

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Ijen-7El volcán normalmente está lleno de trabajadores que se cargan a sus espaldas cestos enormes de rocas de azufre y las transportan del cráter hacia la base, haciendo el mismo viaje varias veces al dia. Ese día era fiesta nacional así que no pudimos ver a casi ni uno. La producción de azufre la compra una empresa que paga por cesto entregado, estos trabajadores tienen uno de los trabajos más duros del mundo y ganan entre 15-20€ por día, trabajan de noche con una linterna porque durante el día hay demasiada gente y hace mucho calor.

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Es común para hacerles una foto entregarles algo a cambio, la mayoría de gente les da dinero, pero nos recomendaron que si veíamos alguno diéramos cigarros o chocolate ya que darles dinero crea desigualdad entre ellos. Después de disfrutar de la salida del Sol y hacer fotos comenzamos a bajar, cuando llegamos a la base, notamos que todo nuestro cuerpo, ropa y pelo olía a azufre. No me imagino como debe ser para los trabajadores tener que hacer esto cada día de sus vidas.

The-crew

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Fuimos a desayunar al Warung, ahí descubrí que las alemanas se habían largado con mi chaqueta térmica, me sentó bastante mal porque aparte de que las habíamos ayudado tampoco dijeron gracias ni nada, pero actuando de esta forma no me extraña que les pasen cosas como que las echaran de un autobús. Nos subimos a las motos y fuimos al hostal de Eric y el resto a ducharnos y quitarnos un poco el olor del azufre,  fue imposible de quitar del todo, y también todo el hollín y polvo de la cara y brazos que se te pega cuando conduces en moto por Indonesia, uno de los países con mayor polución de todo el mundo. Duchados, limpios y con olor a azufre nos sentamos de nuevo en las motos para recorrer los más de 450km que nos esperaban aquel día. Teníamos que llegar a mitad de camino de Bromo, y hacer noche ahí.

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Written by oriolSP
Siempre curioso, salí en mayo de 2015 a explorar el mundo, iba a ser un corto viaje y se ha convertido en una forma de vida