Me levanté de casa de Casey bastante pronto, él me dijo que después de clase me llevaba a un punto donde podría ir a dedo hasta Waitomo, el punto donde tenía que encontrarme con Rubén. De repente me encuentro en medio de la carretera interestatal 3, destino Waitomo con mi mochila y un cartel. No tardan en parar una pareja de maorís que van en la misma dirección que yo. Me bajo después de 30 km, me desean suerte, les doy las gracias, les echo una foto y me pongo de nuevo con el cartel en alto y mi mejor sonrisa. Treinta minutos más tarde, un maorí grandullón me hace señas desde lejos, me acerco a la camioneta, son dos trabajadores que están en una obra justo en la intersección que lleva hasta Waitomo, me dicen que suba y que me llevan. Una vez arriba, comenzamos a charlar, al igual que los anteriores maorís, ellos no han podido gozar de una educación superior ni tampoco han ido muy lejos, el grandullón me comenta que lo más lejos que ha ido es: “una patada en el culo” tiene siete hijos y el otro cuatro, me comentan que los maorís siempre tienen muchos hijos y que como a los españoles, les encanta comer y beber, me enseñan un par de palabras en maorí, llegamos al destino, me bajo, les digo “tziena kui” (gracias) y me pongo de nuevo cartel en alto, son solo ocho kilómetros así que seguro no me va a costar pienso. En dos minutos para un coche y me lleva hasta las cuevas, ahí está Rubén, después de vernos en marzo en Holanda, ahora nos encontramos en la otra punta del mundo, nos abrazamos y nos vamos a las cuevas.

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Casey a real couchsurfer and traveler

 

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my first hitchhikers

Al salir de la visita comenzamos a idear el plan, decidimos que lo mejor será irse acercando al Tongariro, y como para jueves y viernes pinta mal tiempo, decidimos ir a Rotorua, una ciudad con cultura maorí y actividad volcánica. Decidimos ir a dedo hasta Hamilton y ahí coger un bus hasta Rotorua. Después de pasar por tres conductores diferentes llegamos a Hamilton, compramos los billetes y esperamos al bus comiendo unos sándwiches de Nutella, nuestra cena. A las 9pm llegamos a Rotorua donde solo bajar ya hueles a azufre, hace frío y es totalmente de noche así que buscamos un sitio donde acampar cerca del lago. Amanece soleado y vamos directos al centro de información a ver que podemos hacer, después de dejarle claro a la chica del mostrador que no queremos pagar entradas por atracciones, nos señala un trekking que dice es muy bonito y unas piscinas naturales de agua caliente. Nos aseamos, miramos el Facebook y el mail y ponemos rumbo a la cima de la Rainbow mountain, para llegar hasta ahí nos recoge otro coche, esta vez una mujer que va a Taupo a visitar a su familia, al final nos acaba contando que vive de nómada, con su marido, en un bus reformado y que van viajando por toda Nueva Zelanda. Yo, muy interesado, le pido que por favor me envíe fotos y le dejo mi email, hasta la fecha no he recibido ninguna aún, pero seguro un día encontrará mi tarjeta en el fondo del bolso. Después de 1.30h de andar llegamos a la cima del monte Rainbow, subiendo no paramos de ver agujeros por los que sale un vapor humeante con olor a azufre, una señal clarísima de que esta tierra sagrada por los maorís sigue siendo muy activa. Desde la cima contemplamos las verdes colinas de Nueva Zelanda y nos zampamos un buen bocadillo de crema de cacahuete. Decidimos bajar hasta las piscinas, tardamos otra 1.30h pero la recompensa es enorme, justo cuando llegamos se van unos alemanes y llegan todo un grupo de maorís escolares, nos hacemos unas cuantas fotos con ellos y los seguimos corriente arriba, el sitio es mágico y ni nos enteramos de que repente el sol se ha escondido y está lloviendo. En ese momento decidimos cargarnos las mochilas a la espalda y comenzar a buscar el que sería nuestro último coche de autostop con Rubén con destino a Taupo, una ciudad construida al lado de un lago que en su día fue el cráter de un volcán enorme.

 

ENGLISH

I woke up in Casey’s place, he told me that after class he could drive me to a point where hitchhiking would be really easy to get to Waitomo, where I was supposed to meet Ruben. Suddenly I find myself in the middle of the Highway 3, objective Waitomo, with my backpack and a piece of cardboard. Soon a car stops, a Maori couple who are driving in the same direction as I’m heading. 30 km later I jump off the car, they wish me luck, I thank them, take them a picture and get ready again with the cardboard high and my best smile. About thirty minutes later, a big Maori starts making gestures at me, I get closer to their truck and jump in. They are road workers and they workplace today is in the intersection with Waitomo. During the drive we talked about education and the lack of opportunity they had, same story the other couple told me before, the big guy jokes that the furthest he got from home is “a kick in the ass” he has seven children, the colleague has four, they laugh while saying they love to eat and drink, like the Spanish. They teach me a few Maori words and we get to the destination, I jumped off, say “tziena kui” (thank you in Maori) and show again my cardboard to the facing cars. Two minutes and one car stops to finally drive me to my destination. There I find Ruben, we hug and get into the glow-worm caves (an spectacle, but don’t expect pictures).

Getting out of the caves we start planning our journey, we decide to hitchhike to Hamilton and from there get to Rotorua, the weather is not looking good to go directly to the Tongariro, so going to Rotorua and learning things about the Maori culture sounds like a good plan. After three drivers we get to Hamilton on time to catch the bus, at 9pm we arrive to Rotorua, just stepping out of the bus one can smell the sulphur of the water, these lands are spiritual lands for the Maoris and the volcanic activity is still happening, it looks like if the water is coming from the centre of the earth. We decide to free camp that night, next to the lake sounds like a good spot, we set up our tent and go to sleep. We wake up the next morning, and surprise, the sun is shining. We decide to go to the information point and look for activities that are both good and free. The girl from the counter desk, finally desperate point us to climb up a mountain that is 20 km south and when descending stop into some hot springs that are -finally- free. We take our time to brush our teeth and check Facebook and the emails (most of i-Sites in New Zealand have free WiFi and tidy bathrooms). We start walking to the mountains, but is just too far, so we decide to hitchhike again. This time a middle age woman picks us up, while talking she points out that she lives as a nomad, in a bus that she and her husband have re-built entirely, I wanted to have some pictures of the bus so I gave her my email so she could send me some pictures, but she should have forgotten, I’m sure tough, one day I will receive the pictures. Once in the saddle of the Rainbow Mountains, we start hiking up, the mountain is 700 m up from the sea level and has stunning views from the green hills of these lands. You can see the big volcanic activity while climbing up because some wholes in the ground where smoking. After having our peanut butter sandwich on the top, we start going down to reach the hot springs. When we finally get there we are lucky to see some Germans leaving the hot springs and some local Maoris arriving, they are very friendly and we end up taking some pictures with them, after playing around and when is starting to rain we decide to take our backpacks and look for what will be our final ride hitchhiking with Ruben together. Before the sunset we got to Taupo, a city built next to a lake which was once the crater of a –really big- volcano.

 

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hiking to the top

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Lake Rotorua

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hitchhiking to Hamilton

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Cow love on a sunset

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Rainbow mountains

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Ruben Saltando en las aguas termales

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Maoris and hot springs

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raining outfit

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a HOT lake

Written by oriolSP
Siempre curioso, salí en mayo de 2015 a explorar el mundo, iba a ser un corto viaje y se ha convertido en una forma de vida