January 15, 2016 Indonesia, Viajar No Comments

“Ahora que ya sabes dónde está el paraíso, no tienes que buscarlo más”

Con esta frase se podría resumir mi estancia en Gili Air, la verdad es que llegaba a la isla sin mucha idea de lo que me encontraría. Solo sabía que se podía bucear y que los coches estaban prohíbidos en la isla, por fin un poco de aire fresco para mis pulmones. Llegué a la isla hambriento, así que me fui directo a buscar un Warung dónde comer un buen Nasi Goreng. Después me tocaba dar vueltas hasta encontrar un buen alojamiento: bueno, bonito, barato. Me pasé casi 2h dando vueltas y vueltas preguntando precios, mirando habitaciones… En Indonesia sale muy a cuenta viajar con alguien ya que los precios de los alojamientos son siempre por habitación y no por persona, así que si ir solo o acompañado significa ahorrar la mitad en dormir. Encontré un pequeño guesthouse llamado Geckolo llevaba una francesa de 32 años, Sisi, que se había enamorado de la isla cuando vino de viaje hacía 5 años y había decidido en aquel entonces abrir su propio hostal. Me hizo un precio especial si me quedaba como mínimo cuatro noches, genial porque el curso de buceo que tenía pensado sacarme, eran tres días pero ya presentía que alargaría un poco mi estancia en la isla.

Las primeras sensaciones de la isla no podían ser mejores, calles de arena sin asfaltar, poder caminar descalzo por toda la isla, gente sonriendo, bares donde disfrutar de la puesta o la salida del Sol desde la playa…

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Backpackers, parejas y aficionados al buceo

La isla es básicamente un centro enorme de buceo, hay escuelas por todas partes y todas ofrecen cursos en varios idiomas. Yo me apunté para sacarme el PADI Open Water, el primer título básico de buceo. Iba con un poco de miedo ya que en un bautizo que había realizado en la República DOminicana hacía 3 años, la segunda inmersión me había resultado imposible por problemas en las orejas. Después de volver a leer las lecciones y practicar otra vez, descubrí que mi problema es que compensaba demasiado tarde. Cuando buceas, la presión exterior aumenta y hace que tus gases se comprimen, con lo que tienes que soplar para expandir de nuevo el aire de tus cavidades, si no lo haces te comienzan a doler las orejas y puedes sufrir serias lesiones…

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El resto de la isla son backpackers que escapan de la fiestera Gili Trawangan y quieren simplemente relajarse en las cristalinas aguas de Gili Air, o parejas que escapan de Bali para disfrutar de unos días de relax. El equilibro de estos dos tipos de turista, hace que sea muy fácil conocer a gente y en pocas horas te salen planes a doquier.

El resto de mis días en Gili Air me los pasé paseando por la isla, en la escuela de buceo y relajándome en la playa. Conocí gente de todas partes y con diferentes historias, un viajero finlandés que quería escribir series de televisión, mi diving buddy suiza que se había tomado un par de meses sabáticos para viajar por Indonesia, Xavi, un catalán aventurero que se sacó el título de free diving y que siempre viajaba solo, una canadiense y una colombiana que habían dejado a los maridos y estaban de viaje de despecho por Asia…

Puestas de Sol

El norte y el este de la isla son perfectas para las puestas de Sol, la marea baja, deja las embarcaciones varadas encima del arrecife, blandito en el que se puede caminar. Los locales se ponían a buscar una especie de algas por ahí y se tenía que ir con cuidado de no pisar serpientes de mar y erizos enormes. Tuve suerte de no pisar ninguno cuando no tenía ni idea de que había y de repente, David, un murciano que estaba de viaje por Indonesia y al que también le gusta la fotografía me aconsejó mirar por dónde pisaba.

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Los niños jugaban encima del reef con la puesta de sol detrás de ellos, los colores y los tonos eran simplemente mágicos.

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Noches estrelladas

La poca polución de luz hacía que el cielo brillara especialmente en Gili Air, no era tan brillante como el que en un mes vería en Nepal ni tan impresionante como el que se observa en Nueva Zelanda, pero valió la pena pararse un momento en un descampado a capturar las estrellas mientras volvía de ver la puesta de Sol.

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Y con esta entrada termina la etapa de Indonesia en el blog, la siguiente entrada será la primera de mi aventura en Nepal, realizando lo que ha sido hasta ahora mi aventura montañera más extrema.

Written by oriolSP
Siempre curioso, salí en mayo de 2015 a explorar el mundo, iba a ser un corto viaje y se ha convertido en una forma de vida