June 29, 2015 bitácoras, Viajar No Comments

My dad always told me in life is more important the attitude rather than attitude, he had several reasons to believe in that and the more I grow, the more I learn and the more I travel I just can’t agree more with him. Life is full of moments where you will be measured by what you can do and/or know, you will get these skills during your life, when attending to school, being part of a sports team, going to university or working in a company. But probably these aptitudes you have won’t be the ones who will lead you to the point you want to be.

These last days I’ve been lucky to be able to share stories, thoughts and opinions with many different people, from backpackers to parents of three children. Today evening I was invited to join dinner with a dutch family who have been living in NZ for more than 20 years; “I came as you, as backpackers but I loved it here” Robert was telling me how he arrived to NZ the first time as a student and worked in farms, then moved to the US and continued working for over a year and a half, until one day when US immigration found out he and some of his european friends didn’t have legal right to work in the US were told to leave the country in less than a week. Robert had no other choice than come back to the Netherlands, his home country, and look for a job. At the same time he applied for a working visa in New Zealand and he got rejected: “I decided to stay at home and work, what else could I do?” thanks to that he met Carola, and they started a relationship. After a few months, when he was already working and in a pretty established position, the government of New Zealand called him asking if he would like to apply again because the immigration rules had changed, and of course he did. He applied and got a a working visa, then decided to move to New Zealand. He arrived alone, leaving his future wife in The Netherlands because she was studying and going on a quest for what he believed will make him happy. At the beginning he was just wandering around, but suddenly things started to work out and he found a job. Milking cows. Thanks to that job (attitude) and because he had a degree in agriculture (aptitude), a few months later after attending an agriculture fair in Auckland he was offered to be the sales representative of a new company, and suddenly he found himself with a car, a job and a good salary. A thing lead to the other and finally he stablished his own business and Carola came over to live with him, they had three children, all of them grew up and now they are the ones flying away: “I miss them, but I did the same”.

What this story shows me is how sometimes we need to make decisions that maybe at the time they look like the wrong thing to do, like leaving your country, a job and your girlfriend to go and milk cows. But we need to forget the preconceptions of what is right and what is not to listen our inner voice and make our own decisions, sometimes this voice will be wrong but we will learn from it. Randy Pausch gave a speech called “The last Lecture”, you have it above and is just 11 minutes that (maybe) will blow your mind.


 

Castellano

Mi padre siempre me ha dicho que la actitud es mucho más importante que las aptitudes. Cada día que pasa, cada cosa que aprendo, cada viaje que hago me dice que tiene toda la razón del mundo. La vida está llena de momentos donde seremos evaluados según nuestras aptitudes, esas aptitudes las adquirimos yendo a la escuela, siendo miembro de un equipo deportivo, viajando, etc. Pero probablemente no será gracias a tus aptitudes por las que llegarás al punto donde tú quieres estar.

Estos últimos días he tenido la suerte de poder charlar e intercambiar opiniones con diversa gente, desde mochileros hasta padres de familia. Me gustaría compartir con vosotros la historia de Robert. Robert y su familia llevan viviendo en Nueva Zelanda desde hace más de veinte años: “llegué como mochilero, igual que tú, pero me encantó” La primera vez que él llego a Nueva Zelanda, fue para trabajar en una granja, de allá se mudó a Estados Unidos dónde siguió trabajando y viajando hasta que, una noche, inmigración descubrió que él y sus colegas europeos no tenían permiso de trabajo, así que fueron expulsados del país. Robert no tuvo más remedio que volverse a Holanda, su país, y encontrar trabajo. No le fue difícil encontrar trabajo, y en poco tiempo disponía de una vida bastante cómoda, en ese tiempo también conoció a Carola, y intentó registrarse para ir a trabajar a Nueva Zelanda, pero le rechazaron: “Las cosas en casa parecían ir bien, así que decidí quedarme”. Unos meses más tarde recibió una llamada del gobierno Neozelandés informándole de que las reglas de inmigración habían cambiado y podía pedir de nuevo el visado. Esta vez fue aceptado y decidió perseguir su sueño de vivir en Nueva Zelanda. Abandonó su familia, su novia y su trabajo, para llegar a Nueva Zelanda, de nuevo, con una mochila y muchas ganas. Le costó un poco comenzar a rodar, pero finalmente encontró un trabajo ordeñando vacas (gracias a que el granjero se había roto el brazo peleando) de ahí y gracias a una feria de agricultura, fue a trabajar como representante de ventas por una empresa agrícola que acababa de llegar a Nueva Zelanda, en este punto, sus aptitudes -el grado universitario en agricultura- le ayudaron a conseguir el puesto de trabajo. De repente Robert se encontraba a si mismo con un buen trabajo, un salario y un coche, poco después vendría Carola, se casarían y tendrían tres hijos, que ahora son los que viajan: “los echo de menos pero yo hice lo mismo cuándo tenía su edad”

La historia de Robert me encanta porque muestra como a veces tomar decisiones que parecen ser lo contrario a lo que deberías hacer pueden llevarte exactamente al punto donde quieres llegar, y eso es una actitud que hemos de tomar en la vida, quitarnos los estigmas de lo que es correcto y lo que no lo es y hacer caso a nuestra voz interior, no siempre será acertada, pero siempre aprenderás de ello. Randy Pausch habla de esto en su genial video:”La última lección” tenéis el video arriba, son 11 minutos que valen oro.

Written by oriolSP
Siempre curioso, salí en mayo de 2015 a explorar el mundo, iba a ser un corto viaje y se ha convertido en una forma de vida